«Creativa, soñadora, dibujante y cuentista. Una narradora interactiva», así se presenta Verónica Maraver, quien ha donado 100 ilustraciones de 4 modelos diferentes para el 8 de marzo, Día de la Mujer, a dos de los centros que gestionamos.

Los centros de rehabilitación psicosocial y laboral de Vázquez de Mella, gestionados por Grupo 5, situados en la Plaza Pedro Zerolo, se pusieron en contacto con Verónica. Los y las trabajadoras le contaron su proyecto para el 8M aprovechando la ubicación del centro y por tanto, su escaparate: cubrir de morado las ventanas con el mensaje «CRL y CRPS por la Igualdad»; y forrar las ventanas situadas más a pie de calle con estas ilustraciones para que la ciudadanía pueda perfilarlas y así participar en este cambio de imagen.

Hoy, con motivo de esta donación y del 8M, hablamos con ella de su obra, de su inspiración y de feminismo.

 

  • ¿A quién va dirigida tu obra?

A nadie en especial, pero la reciben bastante mejor mujeres entre unos 30 y 50 años,aunque por encima y por debajo de esa franja también gusta mi obra. Mi usuaria más normal sería mujer. Mujeres muy diversas, que tienen vidas de todo tipo, desde las más aventureras hasta mujeres con una vida más normal, como la que tenemos el resto, más rutinaria. En mi obra entra todo.

  • ¿Quién te inspira?

Me inspiran diferentes cosas. Me inspiran las flores muchísimo y me inspira como metáfora de la vida, como en esa parte de la vida en la que cuesta florecer. Esa parte de la vida en la que algo brota y florece. Que parece que el proceso es muy bonito, pero yo siempre pienso que a nivel de flor, aunque no tengan emociones, debe de costar mucho florecer y creo que es un proceso complicado. Y creo que a las personas también nos pasa, que hay un proceso que puede parecer muy bonito, cuando tenemos éxito o pasa algo bonito en nuestra vida, pero sí que es verdad que todo ese proceso que nos lleva a florecer, ese brote, tiene que costar. Entonces digamos que hay mucha metáfora en esas flores.

Me inspiran mucho los momentos de vida en los que tienes todo el futuro por delante que también son momentos de cambio y son momentos complicados para la mayoría. Cosas complicadas, como un divorcio o un cambio radical sin tú haberlo buscado o buscándolo también, pero es un momento en el que en un principio tú estás al inicio de un camino. Y esos momentos me inspiran mucho y me gustan mucho a nivel personal. Por eso creo que he hecho muchos cambios en mi vida, por esa sensación de estrenar por así decirlo.

Mi abuela. Mi abuelo también, pero mi abuela me inspira mucho. La frase que tengo grabada de ella que es “una casa sin flores, una casa sin amores” y trabajo mucho con ella, y además, reconciliándome también con esa parte de mi abuela que yo no supe valorar cuando era más pequeña, que es la parte de cuidados que nos ha tocado más a las mujeres ejecutarla. Esa parte de cuidados y de cuidar a la familia.

Más cosas me inspiran. Pero esto son los tres pilares.

  • ¿Por qué dices que la creatividad nos conecta con nosotras mismas?

La creatividad nos conecta desde siempre y es lo primero que trabajamos cuando somos niños y niñas. Trabajamos continuamente con la creatividad y es una forma de conectarnos con el mundo.

Hay un momento en la vida que por lo que sea, nos dicen que no es necesario dibujar más, que ya no nos sirve, que ya nos hemos hecho mayores y lo de dibujar es cosas de niños. A no ser que tengas unas habilidades muy buenas, es cosas de niños. Y es lo que te dicen, ya no eres pequeña, ya tienes que empezar a escribir y comunicarte de otra manera.

Yo creo que la creatividad nos conecta con nosotras mismas en ese aspecto, en el aspecto de volver un poco a dejar lo que en realidad dejamos a medias cuando éramos pequeñas/os. Hay gente que cree que no es creativa, y yo creo que todo el mundo es creativo de una manera o de otra. Entonces retomamos esa parte nuestra de la infancia y volvemos a ser creativos. Y eso nos abre.

Cuando hago ejercicios o talleres, sobre todo cuando trabajo con colectivos de personas y trabajamos estas cosas, ahí te das cuenta de que la creatividad nos abre mucho más de lo que pensamos. Por ejemplo, hice un taller con unas mujeres emprendedoras y estuvimos trabajando en grupo los miedos, había que dibujar los miedos que tenían a la hora de emprender, y las demás personas del grupo tenían que adivinar qué miedo era el de cada una a través del dibujo. Pues, parece una tontería, pero a través del dibujo surgió un momento muy mágico entre ellas, que era que, aunque no se conocían de nada, empezaron a hablar de sus miedos, y los miedos son muy íntimos. Por ejemplo, el miedo de no poder ocuparse de los hijos porque el negocio le ocupaba mucho tiempo, otras el nivel económico… Y son miedos muy reales. Y esto es lo que nos hace conectar con nosotras mismas y no nos damos cuenta de que cuando comenzamos a sacar a nivel creativo, como lo hacemos de una forma más inconsciente y no tanto pensando qué vamos a comunicar, sino que lo dejamos ir y fluir, pues nos conecta con nosotras mismas. Y a mí me ha pasado a nivel personal, desde que trabajo con la ilustración estoy más conectada con mis emociones.

  • ¿Crees en la sororidad?

Sí. Pero no sé si se tiene que creer en la sororidad, sino que hay que practicarla. La verdad es que la sororidad es algo que las mujeres ya conocían de antes pero ahora se ha puesto de moda y es una palabra que usamos mucho. Pero sí que creo en la sororidad, sobre todo para que otras mujeres y nosotras mismas tengamos más oportunidades. Las mujeres nos encontramos muy solas en muchas situaciones de la vida y tendemos a encontrarnos más solas de lo que a lo mejor parece. Sí que somos muy comunicativas, hablamos mucho entre nosotras, pero luego a la hora de la verdad, muchas de nosotras vivimos cierto aislamiento por culpa de esta sociedad patriarcal que al final nos deja marginadas en muchos aspectos de la vida.

La sororidad es una práctica de hace muchísimo tiempo, las vecinas entre ellas eran sororas. Antes, cualquier vecina tenía un problema y bajaba a casa de otra, porque no trabajaban la mayoría de ellas, bueno, sí que trabajaban pero en casa, y entre ellas se ayudaban. Si había problemas más fuertes que por ley no estaban contemplados, como la violencia de género, las vecinas dentro de lo que podían se ayudaban mucho. No sé si se tiene que creer en la sororidad, lo que sé es que se tiene que ejercer sí o sí, en todos los aspectos que se pueda y a todos los niveles.

  • ¿Cómo consigues con la ilustración promover el feminismo?

Este tema es un conflicto mío interior. Yo no creo que promueva el feminismo con la ilustración, ni siquiera creo que mi ilustración sea en sí feminista. Yo soy feminista y activista y eso, claro, puede ser algo que se vea en mi ilustración. Pero yo nunca he pretendido que mi ilustración sea feminista en sí o que transmita un mensaje feminista, aunque en el fondo en muchas ilustraciones sí que lo haga. Y no lo hago por dos motivos: uno, porque creo que yo soy mucho más compleja y no quiero quedarme solo en el tema del feminismo con mi ilustración, sino que trabajo muchos más temas; y otra porque mi ilustración al final es comercial. Yo me quiero ganar la vida con la ilustración, la vendo. Y siempre he tenido ese conflicto porque no quiero que mi activismo me dé de comer. Quiero que mi activismo sea una cosa y mi ilustración otra. Si no me sentiría un poco como traicionándome a mí misma. Yo el activismo lo considero otra cosa. Es mi forma de verlo.

  • ¿Cómo crees que ayuda el arte al desarrollo de la sociedad? ¿A abrir los ojos?

El arte, en mayúsculas, casi siempre lo que hace es cuestionarse la realidad y cuestionarse la sociedad en la que vivimos. Ayuda a definir los conflictos y a buscar perspectivas diferentes a la hora de buscar soluciones o por lo menos a la hora de ver esos conflictos. El arte no siempre encuentra soluciones, pero sí que los plantea desde perspectivas diferentes.

El arte ayuda a la sociedad en ese sentido: formas diferentes de ver la realidad que nos rodea.

  • ¿Qué impacto crees que tendrá el acto de los centros de rehabilitación psicosocial y laboral de Vázquez de Mella sobre el 8M en la sociedad?

Lo tendremos que ver cuando llegue el día. Lo que espero es que las personas que se acerquen a colorear las ilustraciones conecten con ellas mismas y con lo que lleven dentro. Y que se acerquen muchos hombres. Los hombres son como si no quisieran colorear porque es cosa de niños o de mujeres, porque las mujeres nos “permitimos la licencia” de colorear, pero ellos, ya no colorean porque soy un señor. Y a veces, cuando se les ha motivado les he tenido casi que parar. En la presentación de mi libro, de hecho, un chico casi no me escuchó porque estaba coloreando.

Espero eso, que se le dé visibilidad, y a nivel activista, el impacto será gracias a toda la gente que colabore con este proyecto y que este ahí.

  • ¿Crees que estas acciones ayudan verdaderamente a crear una sociedad feminista?

Yo creo que todas las acciones que tenga un fin de visibilizar la lucha feminista ayudan a crear, o por lo menos a visibilizar el feminismo. Es verdad que la lucha en sí, quizás se lleva en otros ámbitos o de otra manera mucho más activista con temas de presión para que la sociedad cambie, y eso quizá lo hace de una forma mucho más rotunda el activismo de calle o el de las películas. Pero sí, todo acto que visibilice el feminismo ayuda. Y estos actos sobre todo ayudan a esa parte de la sociedad que es más reacia a un activismo más de lucha, porque hay gente que no está muy conforme con esta realidad, y así se ayuda a que gente más reacia a según qué discursos se pueda acercar más al feminismo.

  • ¿Qué espacios crees que se deben abrir para las mujeres con discapacidad?

Ellas lo dirán mucho mejor que yo. Pero a nivel de feminismo yo creo que nos falta abrirnos a realidades que a veces nos cuestan un poquito más. La mayoría somos muy diversos, pero no vivimos algunas realidades, y esto hace que no las veamos y que nos cueste mucho verlas. Y creo que es importante que desde el feminismo nos planteemos que todas estas mujeres, por desgracia, tengan poca voz. Y lo que no podemos hacer es hablar por ellas. Lo que tenemos que hacer es callarnos un poco más y que hablen más estas mujeres diversidad en general, ya sea por enfermedad mental, por algún tipo de discapacidad… Necesitamos espacios más seguros para ellas para hablar de lo nuestro y escuchar lo de los demás.