Los servicios sociales y la declaración de intenciones del nuevo gobierno: Greta Thunberg nos gana por goleada

Por Guillermo Bell - Presidente ejecutivo
16 enero 2020

Si hacemos una encuesta en la calle a un ciudadano medio sobre cuáles son los pilares fundamentales del nuevo gobierno que acaba de echar a andar en España, es probable que entre los primeros temas que cite esté la defensa de los servicios sociales. Porque llevamos meses escuchando a los políticos, tanto del PSOE como de Unidas Podemos, que esta será sin duda una de sus prioridades.

Obviamente hasta que no acabe la legislatura y hagamos un balance de las acciones tomadas no podremos comprobar si efectivamente va a ser así o no. Lo que sí podemos hacer en este momento es analizar si, en las primeras decisiones tomadas o en los acuerdos ya firmados, los servicios sociales realmente ocupan ese lugar preferente que tendemos a pensar que deberían ocupar, comparados con otros temas clave de las llamadas políticas progresistas que se prometen que se van a impulsar (como la lucha contra el cambio climático, la España vaciada, la justicia fiscal, la memoria histórica o las políticas feministas, por ejemplo). Veamos por ejemplo dos de estos documentos en los que más allá de la retórica de las declaraciones verbales podemos constatar negro sobre blanco hasta dónde llegan los compromisos reales en materia de servicios sociales:

El primero es el Real Decreto 2/2020, de 12 de enero, que fija la estructura de los Ministerios del Gobierno. En él se crea un nuevo Ministerio de «Derechos Sociales y Agenda 2030», que ocupa Pablo Iglesias y que recoge las competencias de servicios sociales del antiguo Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que se divide ahora en cuatro. A priori esta nueva estructura visibiliza un poco más los servicios sociales, algo que sin duda debemos considerar positivo todo el sector. Sin embargo hay dos «peros» que también desde el principio podemos anticipar. Uno tiene que ver con la mezcla de una cartera tan política como la Vicepresidencia del líder de Podemos con la gestión de un área tan necesitada de atención al detalle como los servicios sociales; existe un riesgo evidente de que por la vía de los hechos la balanza de los esfuerzos tienda a decantarse más por la primera parte que por la segunda (como ha ocurrido de manera evidente en puestos paralelos en alguna Comunidad Autónoma). El segundo «pero» tiene que ver con las competencias concretas que tendrá el Ministerio. De acuerdo con el decreto se encargará literalmente de la «propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de bienestar social, de familia, de protección del menor, de cohesión y de atención a las personas dependientes o con discapacidad, de juventud, así como de protección de los animales». Una amalgama de temas que, a la vez, deja fuera algunos fundamentales que solo en parte aparecen en otros Ministerios (Educación, Sanidad, Seguridad Social, Igualdad…) en una estructura que no deja claro cuál o cuáles serán las prioridades. En 22 Ministerios bien habría podido caber uno que aglutinara y vertebrara todas las políticas sociales en su conjunto.

Si nos vamos al segundo documento oficial con el que contamos actualmente, el acuerdo PSOE-Unidas Podemos bautizado como «Coalición progresista, un nuevo acuerdo para España«, el resultado tampoco invita a un optimismo desmedido. Este documento despacha en bastante menos de una página (de un total de 49) los compromisos concretos en servicios sociales, que se resumen en el punto 2.3 en los cuatro siguientes: garantizar una cartera mínima de servicios y aprobar una Ley Marco de Servicios sociales; mejorar la financiación y las cuantías de la dependencia; luchar contra la soledad no deseada y elaborar un programa de acreditación de residencias de mayores. Obviamente la dependencia es importante dentro de servicios sociales a nivel cuantitativo pero, ¿no hay nada más? La referencia a la enfermedad mental crónica está dentro de sanidad (lo que ya es una declaración de principios) y se remite a actualizar la estrategia con un enfoque de género y derechos humanos, y creando un teléfono de atención al suicidio; también necesario, sin duda, pero de verdad ¿tampoco hay nada más prioritario en este área a nivel nacional? En este documento parece que no. Ni una palabra de otros colectivos, problemas, oportunidades o necesidades que tenemos organizaciones especializadas como Grupo 5 en nuestro día a día, como por ejemplo la atención al daño cerebral, la innovación social, la lucha contra el estigma, las personas sin hogar, la educación o la protección social o la atención a personas con más de un problema social o sanitario (como por ejemplo personas sin hogar con diagnóstico de enfermedad mental). Y por supuesto sin ninguna referencia a la forma de financiación o desarrollo de los servicios o al papel que tienen que jugar en ellos organizaciones privadas con capacidad de inversión.

Frente a estos escuetos compromisos en servicios sociales, hay otros temas de la agenda política que salen mucho mejor parados. Por ejemplo, los compromisos en la lucha contra el cambio climático ocupan en el mismo documento cuatro páginas completas. Está claro que Greta Thunberg nos ha ganado la batalla de la comunicación y que el marketing climático ha vencido al marketing social en el diseño del nuevo gobierno. Los servicios sociales no tienen el mismo glamour ni su defensa el respaldo real de la mayoría de la sociedad y por eso no tenemos la misma cobertura mediática y no aparecemos con el peso que nos correspondería en los compromisos de gobierno. Con esto no quiero decir que el cambio climático no sea cierto; seguro que lo es. Pero lo que nos tenemos que preguntar, y lo que tenemos que preguntar a nuestros dirigentes políticos, es hasta qué punto tienen que priorizar los presupuestos y las acciones de gobierno problemas de generaciones futuras frente a solucionar problemas que sufren millones de personas de carne y hueso hoy, en España. Personas en situación de pobreza, sin hogar, con enfermedades crónicas o que provocan discapacidades sobre las que casi nadie invierte, sin acceso a una vivienda digna, a una educación mínima, a una muerte digna, etc, etc. Es posible que nuestros hijos e hijas hereden un planeta más caliente pero también heredarán una tecnología y unas instituciones que les permitirán ser más ricos y libres que nosotros. Por eso tenemos que dar más importancia a las generaciones presentes de lo que lo hacen nuestros gobiernos. Es no solo justo sino moralmente obligatorio que las políticas públicas se centren de verdad en solucionar problemas sociales que existen hoy, no los que prevemos que surgirán mañana o pasado mañana.

Personalmente creo que desde los poderes públicos necesitamos menos declaraciones grandilocuentes que después no se plasman suficientemente en compromisos concretos, menos inversiones en solucionar problemas que llegarán en 30, 40 o 50 años, y más compromisos prácticos que se plasmen de manera inmediata en acciones reales: nuevos marcos normativos que garanticen la igualdad de todos los ciudadanos en todos los territorios; nuevos derechos que garanticen una vida digna de todos las personas desde el nacimiento hasta la muerte; y una gestión presupuestaria que garantice un uso eficiente de nuestros impuestos, que deben destinarse fundamentalmente a asegurar una igualdad de oportunidades para todos y a tratar de solucionar los problemas de los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad. Espero que la falta de suficiente compromiso real por el desarrollo de los servicios sociales en los primeros documentos oficiales del nuevo gobierno sea solo producto de la prisa con la que se han elaborado. Lo comprobaremos en los próximos 100 días.

¿Estáis de acuerdo con que Greta está ganando la partida? ¿Qué pensáis que va a pasar en nuestro sector?

Un comentario en “Los servicios sociales y la declaración de intenciones del nuevo gobierno: Greta Thunberg nos gana por goleada”

  1. Ali Barmar dice:

    A mí personalmente me preocupa la política progresista,durante décadas he observado que otro tipo de política ,han sido más efectivos a las que manifiestan dar más prestaciones sociales y bien estar a las personas vulnerables.
    Ojalá que esté equivocado y todo salga mejor.

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